Y arrimados al fogón

Escena: En el campo una mañana clara, frente al casco de la estancia de don Filemón Tranquera.
Uno de sus peones, Rudecindo, está "mateando" sentado sobre una testuz de vaca. Se le aproxima el gaucho Alvarado golpeándose la pierna con su rebenque...

ALVARADO(saludando): -Güenas...
RUDECINDO(completando el saludo):..y santas.
ALVARADO:¿Por qué no me ofrece un mate, che?
RUDECINDO:-¿Está apurao? Deje que primero lo salude.
ALVARADO:-Ya lo hizo, ñato.
RUDECINDO: -Tiene razón. (Tendiéndole el mate.) ¿Quiere un mate?
ALVARADO:-No, gracias, me da acidez. (Se golpea la pierna con el rebenque.)
RUDECINDO:-¡Pero yo creía que usté era un gaucho de pelo en pecho!
ALVARADO:-En el pecho sí, en el estómago no. Para mí, el té de Ceilán.

RUDECINDO:- ¡Eso si que es una noticia! Es el té que toma don Filemón Tranqueras, mi patrón. Ahorita mesmo ha de estar bebiéndolo con su invitado, ese "dotor" de la ciudad.
ALVARADO:-¿Está enfermo su patrón?
RUDECINDO:-¿Lo dice por lo del dotor? No, le Ilamo así porque se lo ve muy "istruido", nada más. Es un amigo de don Filemón venido de Buenos Aires. Un estudioso. Es ese que viene aquí, detrás del patrón. (En ese momento entra desde el casco don Filemón, viejo pintoresco, trae consigo a un joven de aspecto culto, cuidadamente vestido, pero para nada pretensioso).
FILEMON:-Rudecindo, ¿terminaste con tu mate?
RUDECINDO:-Sí, patrón, mande usté.
FILEMON:-Quiero que atiendas a este amigo mío. (Palmea el hombro del joven.) Está aquí para recorrer un poco el campo, hablar con nuestra gente y tomar notas.
RUDECINDO: -¿No prefiere tomar té?
FILEMON:-Escribir, quiero decir.
RUDECINDO:(con superioridad): -Descuide, patrón, ha de "escrebir" tanta como quiera.
FILEMON:(a su amigo): Bueno, querido amigo, lo dejo con mi gente. Si me necesita no tiene más que llamarme.
JOVEN:(a Filemón): -Descuide, don Filemón. (Filemón sale de escena.)
RUDECINDO(entremetido, al joven): -Así que usté es "escretor"...
JOVEN(divertido): -No tanto, no tanto. Quiero simplemente tratar de recuperar algo de la tradición de mi infancia. ¿Saben?, yo nací en una chacra muy parecida a esta de don Filemón (señalando a Alvarado.) Allí había gauchos como usted.



ALVARADO(orgulloso):-Yo no soy cualquier gaucho.
RUDECINDO(asintiendo):-Es cierto señor, el Alvarado es un gaucho muy... muy... ¿cómo decirlo?.
ALVARADO(ayudándolo):-"Sui generis".
JOVEN(sorprendido por Alvarado): -¡Un gaucho que habla latín!
RUDECINDO; -¡No se lo dije! Es muy "suyéneri".
JOVEN(interesado en Alvarado):-¿Y dónde lo aprendió?
ALVARADO:-Con el mismo profesor que me enseñó griego, caldeo y púnico.
JOVEN(aún mas azorado): -¿Es eso cierto?
ALVARADO:-"Rufeennycchoissam".
JOVEN(desconcertado):-¿Que dijo?
ALVARADO:-Que no quiere engañarlo, que dijo la verdad. Es en púnico.

 

RUDECINDO(mal interpretando esto último): -Es yo que yo digo siempre al Alvarado: es impúdico hablar en un ídioma que los otros no entienden.
JOVEN:-¡Esto es lo más asombroso que me ha pasado en la vida: ¡un gaucho que habla en púnico!
ALVARADO(contento):-Yo hablo lenguas vivas, muertas y en recuperación. Si quiere,le puedo cantar el "Kirnigayo".
RUDECINDO(con renovada confusión): -¿Cuál gallo es el "bagayo"?
ALVARADO(corrigiéndolo orgulloso): -Ninguno, es el himno japonés.
JOVEN(cada vez más fascinado con el gaucho): -¿Usted canta?
ALVARADO(ofendido): -¿Cómo? Yo estrené "La Traviata" en Venado Tuerto. La de Verdi.
RUDECINDO:-Sí, hay que "verdí" lo bien que la cantó.
JOVEN(se sienta, un poco deprimido, en la testuz de vaca): -¿Dónde? ¿Dónde están aquellos tiempos de los gauchos de boleadoras y guitarra?
RUDECINDO(viéndolo abatido): -¿Le pasa algo, don?
JOVEN(recomponiéndose: -No, no... Es sólo que pensé que unos días en el campo me iban a hacer bien. Quería reencontrarme con lo rústico, con la simpleza y la espontaneidad del maravilloso campo argentino. Con la tradición de mi infancia. Y en cambio, me encuentro con el Filóstrato de las Pampas.
RUDECINDO(reprendiéndolo a Alvarado): -¡Ve! ¡Ya lo hiciste enchínchar! El patrón se va a poner furioso conmigo y por tu culpa. (Con repentino pánico.) ¡Huy, y hablando de Roma...! (Entra Filemón.)
FILEMÓN(viendo al joven alicaído): ¡Epa! Pero, ¿qué ocurre?
JOVEN:-Nada, estoy un poco aturdido...
FILEMON(furioso contra Rudecindo): -¡Rudecindo!, siempre atormentando a mis huéspedes con tus cuentos y macanas. ¡Voy a darte una lección (Rudecindo se cubre con las manos la cabeza, como si temiera una descarga de palos sobre ella.)

JOVEN(calmando a Filemón): -Espere, don Filemón, Rudecindo no tiene culpa de nada. Nadie tiene culpa. Soy yo, que creí encontrar después de tantos años, todo igual que cuando chico. Pero créame, don Filemón, que le agradezco muchísimo su hospitalidad. También a este gaucho amigo suyo, por su interesante conversación.
FILEMON:-¿Cuál gaucho amigo? (Señalando a Alvarado mientras ríe.) ¿Este? ¿El "loco Corneta"? (En secreto al joven.) No es ningún gaucho. Se escapó del manicomio vecino, en su tiempo era un doctor en filosofía que pregonaba lo bueno de vivir al aire libre. Hoy se le da por Ilamarse "el gaucho Alvarado".
JOVEN{animado): -¿De veras? ¿Entonces la tradición aún existe? Quiero decir: ¿puede llevarme ahora a ver un rodeo, a oír una payada o a comer una tortilla de huevos de avestruz?
FILEMON:-¡Pero claro, hombre! Ahora mismo está el Ñato tirando unas achuras al fuego. Arrímese al fogón. (Sale.)
JOVEN(a Filemón): -¡Ya lo sigo! (a Reducindo.) Gracias, Rudecindo, por su atención. Y a usted, "Alvarado", por sus lecciones de púnico, y por devolverme el alma al cuerpo. Si algún día logro escribir mi libro le voy a mandar el primer ejemplar de la edición.
ALVARADO:-¿Es escritor? ¿Lo conozco?
JOVEN:-No lo creo. Me llamo José Hernández, y todavía no he escrito nada importante. ¡Quién sabe! Quizás, algún día...
ALVARADO: -Seguro. Sólo tenga paciencia, no sea ansioso. ¿Quiere que le de un consejo?
JOVEN(animado):-¡Me encantaría!
ALVARADO:

-"El zorro que ya es corrido,

Dende lejos la olfatea;

No se apure quien desea

Hacer lo que le aproveche:

La vaca que más rumea

Es la que da mejor leche".

(Mientras el joven anota esto en una libreta, cae el telón)

 

 

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