Himno Nacional

Oíd mortales el grito sagrado

libertad, libertad, libertad.

Oíd el ruido de rotas cadenas,

ved en trono a la noble Igualdad.

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Ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud

y los libres del mundo responden:

Al gran pueblo argentino ¡Salud! (rep)

y los libres del mundo responden:

Al gran pueblo argentino ¡Salud!

Coro

Sean eternos los laureles

Que supimos conseguir (rep)

Coronados de gloria vivamos

o juremos con gloria morir (rep dos veces)

 

Primera y última cuarteta, y coro de la canción aprobada por la Asamblea General del 11 de mayo de 1813, tal como se lo canta desde el 30 de marzo de 1900 por disposición del Gobierno Nacional.

Himno Nacional Argentino

(texto original, completo)

Coro

Sean eternos los laureles

que supimos conseguir.

Coronados de gloria vivamos

o juremos con gloria morir.

I

Oíd mortales, el grito sagrado:

libertad, libertad, libertad.

Oíd el ruido de rotas cadenas,

ved en trono a la noble Igualdad.

Se levanta a la faz de la tierra

una nueva y gloriosa nación;

coronada su sien de laureles

y a sus plantas rendido un León.

(coro)

II

De los nuevos campeones los rostros

Marte mismo parece animar;

la grandeza se anida en sus pechos;

a su marcha todo hacen temblar.

Se conmueven del Inca las tumbas

y en sus huesos remueve el ardor,

lo que ve renovando a sus hijos

de la Patria el antiguo esplendor.

(coro)

III

Pero sierras y muros se sienten

retumbar con horrible fragor;

todo el país se conturba por gritos

de venganza, de guerra y furor.

En los fieros tiranos la envidia

escupió su pestífera hiel;

su estandarte sangriento levantan

provocando a la lid más cruel.

(coro)

¿No los veis sobre Méjico y Quito

arrojarse con saña tenaz?

¿Y cual lloran bañadas en sangre

Potosí, Cochabamba y La Paz?

¿No los veis sobre el triste Caracas

luto y llanto y muerte esparcir?

¿No los veis devorando cual fieras

todo pueblo que logran rendir?

(coro)

A vosotros se atreve, argentinos,

el orgullo del vil invasor:

vuestros campos ya pisa contando

tantas glorias hollar vencedor.

Mas los bravos que unidos juraron

su feliz libertad sostener,

a esos tigres sedientos de sangre

fuertes pechos sabrán oponer.

(coro)

El valiente argentino a las armas

corre ardiendo con brío y valor!

El clarín de la guerra cual trueno

en los campos del sud resonó;

Buenos Aires se pone a la frente

de los pueblos de la ínclita unión

y con brazos robustos desgarran

al ibérico altivo León.

(coro)

San José, San Lorenzo, Suipacha,

ambas Piedras, Salta y Tucumán,

la Colonia y las mismas murallas

del tirano en la Banda Oriental

son letreros eternos que dicen:

aquí el brazo argentino triunfó;

aquí el fiero opresor de la Patria

su cerviz orgullosa dobló.

(coro)

La victoria al guerrero argentino

con sus alas brillantes cubrió

y azorado a su vista el tirano

con infamia a la fuga se dió;

sus banderas, sus armas, se rinden

por trofeos a la Libertad

y sobre alas de gloria abra el pueblo

trono digno a su gran majestad.

(coro)

Desde un polo hasta el otro resuena

de la fama el sonoro clarín

y de América el nombre enseñando

les repite: mortales, oíd:

ya su trono dignísimo abrieron

las Provincias Unidas del Sud

y los libres del mundo responden:

Al gran pueblo argentino: ¡Salud!

(coro)


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