"El indio y el gaucho"

Los marginados de la política liberal

Indice
1. Introducción
2. "Los indios: los marginados de la política liberal".
3. Los indios viviendo con los liberales:
4. "Los gauchos: los marginados de la política liberal"
5. Conclusión

6. Bibliografía

1. Introducción

Ésta monografía tratará la marginación del indio y del gaucho, y de cómo fueron perseguidos por no ser iguales al resto de la gente.

Haremos hincapié en el período de la gobernación de los liberales, la cual se mantuvo sobre los años 1862 a 1880.

Ésta política estuvo dirigida por Sarmiento, Avellaneda, Mitre y Roca, y se caracterizaba por asumir como propios, los modelos europeos. Esto significó dividir la sociedad en dos grandes grupos: por un lado los civilizados, que era aquel grupo de personas que aceptaban el modelo europeo y que hacían que su vida se parezca a la del exterior. Que reconocían que la única posibilidad de progreso era imitar a los países de Europa y que estaban dispuestos a cambiar para mejorar el país.

Por otro lado, estaba la barbarie, que era el grupo que separaba a la Argentina, de aquellos países potencias. Que impedían el progreso y que estaba atado a ¨su tierra¨.

Así surge la rivalidad entre el "blanco"(civilizado) y el "indio y el gaucho"(la barbarie).

A raíz de ésta división y de éstos dos polos opuestos de la sociedad liberal, desarrollaremos el trabajo tratando de analizar la ideología liberal y el sentimiento de la barbarie.

Este trabajo estará dividido en dos partes para un mejor desarrollo y análisis.

2. "Los indios: los marginados de la política liberal".

Antecedentes:

Introducción:

Desde la llegada del español a América, los indígenas, fueron continuamente el blanco de dominación.

Desde aquel momento en adelante, el nativo, el verdadero dominador y dueño de esas tierras, fue acechado, perseguido y por supuesto marginado no sólo por el gobierno sino también por la sociedad misma.

Muchos hombres a través de la historia tuvieron como objetivo conseguir el sometimiento del aborigen argentino para ejercer así el hombre civilizado y también sobre esa clase social para nada similar a la conocida sociedad.

En el siguiente texto nos remitiremos al indio alojado en nuestro territorio antes de la llegada de los liberales, sus verdaderos opositores. Analizaremos sus antecedentes y cómo llegan intelectualmente formados a 1862, cuales son sus ideas, sus metas y sus temores, para luego dar a conocer los sufrimientos que soportaron ante las discriminaciones y marginaciones de éste nuevo hombre liberal que avanza con sus ideas claras y sus objetivos ya fijados.

Los indios, su historia:

Cuando el español llega a América y convierte nuestro territorio en una colonia española, se encuentra con un gran problema a resolver y debe encontrarle una solución. Se encuentra con la presencia de un ser culturalmente distinto de él, se encuentra con el indio.

A partir de entonces, de esa primera unión entre el blanco y el indio, se inicia un proceso de transculturación. ¿ Pero cómo vio el indígena a éste usurpador?

"Sus aderezos de guerra son todos de hierro: hierro se visten, hierro ponen como capocete a sus cabezas, hierro son sus espadas, hierro sus lanzas [...]. Por todas partes están envueltos sus cuerpos, solamente aparecen sus caras. Son blancos, son como si fueran de cal".

Esto significa para el indio un cambio muy grande. De estar envueltos en una soledad tranquila, atados a sus normas y a sus costumbres, pasan a tener compañía de personas que no son iguales a ellos. De aquí en adelante comienza para los indígenas su peor pesadilla, el gran intento por parte del blanco de dominarlos. Surgiendo así, la mezcla de dos sociedades; dos formas de vida; dos concepciones del universo y dos sistemas religiosos diferentes.

Los primeros asentamientos de españoles en el Nuevo Mundo se basaron en la dominación y sometimiento incondicional del aborigen, funcionando como modelo a seguir durante toda la historia argentina.

Hubo regiones, donde el mal trato llegó a límites extremos: en las Antillas, las nueve décimas partes de la población indígena, fue víctima de una excesiva exigencia y de importantes epidemias europeas.

Una vez asentado el hombre blanco en nuestro territorio, el indígena queda totalmente expuesto a la voluntad de ellos. La política colonizadora impuesta por España, necesitó de la mano de obra india y los colonizadores se sintieron jefes naturales de los indígenas.

Como consecuencia de ésta situación, el aborigen trabajó para él convirtiéndose en esclavo, víctima de una explotación exagerada e ilimitada.

Ya desde esa época, la sociedad estaba dividida notablemente, como continuará siendo por mucho tiempo.

I- Grupo urbano originario:

·         Altos funcionarios.

II- Alta jerarquía eclesiástica y administrativa.

III- Grupo variado:

·         Pequeños comerciantes.

IV- Indios: mano de obra. La posterior llegada de los negros esclavos completó el sistema.

Se trataron de incrementar algunos sistemas para evitar el abuso del español sobre el indio en la actividad laboral, pero éstos no dieron resultados satisfactorios, ya que el blanco se creía con autoridad suficiente para hacer del indio lo que quisiese. Ésta acción del hombre blanco no era respaldada por la corona, la cual había ordenado claramente que ¨sean bien tratados como nuestros súbditos y vasallos¨. Ya que, la corona tenía como fin enseñar en sus colonias la Santa Fe Católica.

(Ver anexo 1°: "Política indígena propiciada por los Reyes Católicos")

Es realmente contradictorio si analizamos el cuadro que a continuación se observa, ya que un 98.03% de la población argentina en el Siglo XVI, era indígena y solo un 0.65% era blanco. Sin embargo, el de menor porcentaje dominaba al otro, sin darse cuenta de la gran posibilidad de ser destruido en caso de levantamiento de la población indígena.

Como podemos ver, ya desde temprano, desde los principios del país, el indio fue bruscamente dominado y tratado como ser inferior.

No sería de extrañar que en los próximos trescientos años, el indio siga siendo marginado, según la política de éstos hombres americanos - europeos, que solo quieren su propia riqueza a costa de ese ser inferior.

Siglo XIX:

En el Siglo XIX, la conflictiva relación entre el indígena y el blanco continuó desarrollándose y se podría decir que peor que antes.

El "desierto" era la denominación que recibía el área habitada por los aborígenes y no se le llamaba así por estar despoblada, sino por no estar habilitada por los blancos.

Comprendía las provincias de Santa Fe y Córdoba; la ciudad de San Luis, Mendoza y el oeste de la ciudad de Buenos Aires; y el norte de la Patagonia y la Pampa.

Había en éste desierto, praderas cubiertas de pastos duros, sierras y ondulaciones, médanos.

Vivían de los recursos que les brindaba esta área.

Los indígenas vivieron éste siglo, en constantes enfrentamientos con los "civilizados". Buscaron a toda costa la libertad y tratando de evitar caer en sus manos.

En el año 1833 Rosas, preparó y organizó la Conquista del Desierto. El plan proponía empujar a las tribus hasta la cordillera para que no puedan escapar.

La conquista fue un éxito:

"Muy bien organizados, Rosas contrató ingenieros como Feliciano Chiclana [...] que harían excelentes observaciones astronómicas, geográficas y estenógrafas [...]. Llevaba médicos, sacerdotes, agrimensores, baqueanos, una provista maestranza y arregló el suministro de provisiones en todo el recorrido. El total: dos mil hombres a tres caballos por soldados(cuatro para los oficiales)...".

Gracias a la participación de científicos, se mejoró el conocimiento de esas tierras.

Se estableció como consecuencia orden y paz en la frontera.

Estaban por el año 1835 los indios al mando de Cafulcurá, ese poderoso cacique que había venido del otro lado de los Andes. Cafulcurá y Rosas los líderes de los dos bandos en conflictos, mantuvieron una relación de negociaciones que mantuvo tranquilidad en la frontera. Pero ésta tranquilidad muchas veces fue rota. Cafulcurá fue un jefe poderoso con muchos hombres bajo su cargo y fue durante cuarenta y ocho años un líder indiscutido de las comunidades indígenas. A él recurrieron miles de caciques desesperados para ponerse bajo la protección de la "Confederación de Salinas Grandes". Esta Confederación fue la mejor organización de los bandos indígenas.

Por otro lado, Rosas, administraba establecimientos. Conocía bien los misterios indígenas, supo hacerse respetar por los más importantes caciques, entre ellos Cafulcurá.

Un cacique llamado Cachel dijo:

"Juan Manuel, nunca me ha engañado, yo y mi tribu moriremos por él, porque las palabras de Juan Manuel son con las palabras de Dios".

Durante este tiempo de paz, Salinas Grandes y Buenos Aires fueron dos centros de poder con gran intercambio.

La caída de Rosas rompe la buena relación con la Confederación de Salinas Grandes. Buenos Aires comienza a vivir otra vez los ataques de los bandos indígenas al retirarse desprotegidas.

3. Los indios viviendo con los liberales:

Desarrollo:

La derrota del interior en la Batalla de Pavón hizo posible la organización nacional sostenida, controlada y manejada por Buenos Aires.

Este proceso tuvo vigencia entre los años 1862 y 1880, con la presidencia de Mitre; Sarmiento y Avellaneda.

Los hombres de éste nuevo período tenían como meta eliminar la barbarie y civilizar el país, poniéndolo al nivel de las generaciones avanzadas del momento.

Un problema que preocupó a los nuevos gobernantes fue el de la población. El primer censo realizado en 1869, reveló la existencia de sólo 1.700.000 habitantes.

Por lo tanto era necesario atraer al inmigrante y, para hacer posible su llegada, había que brindarles seguridad. Esto implicaba eliminar el problema del indio. Los continuos intentos por parte de Sarmiento y Mitre, acabaron con la campaña dirigida por Roca bajo el gobierno de Avellaneda.

Mitre inaugura el gobierno liberal en 1862. Éste nació en Buenos Aires, fue ministro de Guerra de ésta provincia en 1853 y en 1860 fue gobernador de la provincia de Buenos Aires. Como presidente tomó una política más efectiva que la que habían tenido presidentes anteriores como Urquiza, para con los indígenas.

"Las tribus son una gran potencia respecto de nosotros, una república independiente y feroz en el seno de la república. Para acabar con éste escándalo es necesario que la civilización conquiste éste territorio: llevar a cabo un plan de operaciones que dé por resultado el aniquilamiento total de los salvajes. El argumento acerado de la espada tiene más fuerza para ellos, y éste se ha de emplear al fin hasta exterminarlos o arrinconarlos en el desierto(...)".

De ésta manera, Mitre muestra su plan, su proyecto de aniquilamiento del indio, para un fin económico, para proteger las propiedades y para tener el dominio absoluto de esas tierras que podían brindarle al país fortunas si fueran bien trabajadas.

La consecuencia de este plan fue la expedición del coronel Julio De Vedia a principios del año 1863. Las tropas llegaron hasta Leuro y Trenel y provocaron la huida de los indígenas que no pudieron evitar la pérdida de sus hermanos y que por lo menos intentaban salvar sus vidas.

Aunque un poco contradictorio, Mitre continuaba con una política que ya había sido implementada por varios presidentes que es la de los tratados, ya que desgraciadamente para ellos, los liberales, les era imposible, aunque quisieran, mantener una ofensiva permanentemente y generalizada y porque además, era bastante más costoso iniciar una guerra que un tratado a firmar.

El presidente tiene varios conflictos en su período de gobierno, pero a pesar de ellos no se olvida ni se descuida de sus ¨amigos¨ de la frontera.

Esforzándose por frenar la presión indígena, la cual se caracteriza por ser insostenible, Mitre termina su gobierno que se mantuvo durante seis años.

En el año 1868 Sarmiento asume como presidente de la República Argentina. Éste nació en San Juan. En 1864 fue Ministro Plenipotenciario de la República en Estados Unidos durante su presidencia extendió el comercio, mejoró el transporte, favoreció la inmigración y fomentó la enseñanza. También privilegió sobre todos los otros medios, la política de los tratados, que casi siempre ayudaban a salir de "aprietos" en medio de conflictos entre los dos grupos mencionados: blancos e indios.

Los principales tratados que se firmaron en el período de Sarmiento, fueron, el firmado entre Paghitruz y el general Mansilla en 1870 y el firmado con Limonao.

Algunos de éstos tratados, son, a simple vista un intento llamativo de someter al indio por parte del gobierno, ya que no existían en ellos, cláusulas que tengan en cuenta las características de la cultura indígena, al contrario, son todas obligaciones que el indio debe cumplir y como si fuera poco, éstas obligaciones están referidas a prácticas distintas a los que éste estaba acostumbrado.

Por ejemplo, el pacto ya mencionado firmado el 13 de Octubre de 1869, el cacique Limonao, se comprometía a:

·         Declararse súbditos argentinos;

En una palabra, cambiar completamente su estilo de vida y obligarlo a ser como en realidad no es, romper su cultura y tirar a la basura sus costumbres que fueron heredadas de generación en generación.

La mayoría de las veces, en los tratados, era posible abusar de los indígenas bajo su autorización y aceptación ya que se encontraban en un debilitamiento demasiado obvio y muy bien utilizables por el blanco. Padecían hambre, eran marginados y vivían rodeados de una pobreza bastante grande y necesitaban a toda costa, una mano que los ayudara costase lo que costase.

Después de un tiempo de continuos enfrentamientos, gobierno versus indígena, se produjo una gran batalla. Ésta se llamó Batalla de San Carlos.

El general Rivas, comandante en jefe de la frontera se enfrentó con Cafulcurá el 8 de Marzo de 1872 al norte de San Carlos y se lo recuerda como uno de los choques más importantes hasta entonces.

"Los indios maniobraron lucidamente. Marchaban en cinco columnas paralelas, guardando distancias tácticas y con guerrillas al frente y desplegaron sus líneas al toque del clarín, con limpieza veterana(...)".

Triunfó el gobierno nacional y dispuso ese mismo año nuevas operaciones para tener y conseguir una unificación pacífica con los indígenas:

·         Al sur partió el Sargento Bejarano para tener entrevistas de paz con un cacique llamado Sayhuegue.

En el año 1873, ya utilizaban los indios, armas de fuego, significando un peligro para el gobierno nacional y un temor para el resto de la sociedad.

Al siguiente año, Avellaneda fue elegido presidente, al finalizar el período de Sarmiento. Avellaneda nació en Tucumán. Su política se caracterizaba por la austeridad económica y el fomento de la inmigración.

El nuevo ministro de guerras, el doctor Rodolfo Alsina, propuso la realización de un plan de avance lento y pausado pero que daría muy buenos resultados si todo salía como lo previsto y organizado.

Éste proyecto pretendía alcanzar el Río Negro e intentaría de una vez por todas lograr la paz y/o buena relación con los grupos marginados, los indios: "el plan del Poder Ejecutivo es contra el desierto para probarlo, y no contra los indios para destruirlos". ¿Cuánto tendría de cierto esa afirmación liberal?,

¿Sería en serio que sus propósitos no eran destruir al indio?

Lo cierto es que resultó, ésta, la excusa perfecta para comenzar con su plan. Algunos autores contemporáneos se respondieron a esas preguntas desarrollando una hipótesis, para ellos cierta y con fundamentos seguros:

"Quizá lo que éste plan o pensamiento tenía de objetable era la intención de atraer al indio hacia la civilización por medios pacíficos. Desgraciadamente la experiencia de casi medio siglo habrá demostrado que, solo contadas expediciones, el indio, era un ser racial rebelde o reacio a toda idea de sometimiento a los cristianos, máxime si se trataba de despojarlo de las tierras en que convivía desde largo tiempo".

Alsina entonces, decidió explorar los territorios para luego ocuparlos e invadirlos con su cultura, ahogándolos en la mora ¨civilización¨ a la que quieren alcanzar. Pero no hace falta decir que ésta decisión irritó a los indígenas y uno de ellos respondió:

"Comunicándole que he soñado que los cristianos me quitaban el campo, si en caso estos campos que defiendo, me los sacan entonces me someteré entre los cristianos y haré daños y sabremos quién podrá más..."

¿Era una amenaza?, ¿Estaba dispuesto realmente, ésta clase social a ¨hacer daños¨?

Por desgracia otra vez para los indios, el proyecto del ministro de guerra, de ocupar los territorios progresivamente, no estaban lo suficientemente organizadas para respetar los derechos de los indígenas. Como siempre.

A algunos caciques se les propuso trasladarse a otros territorios y firmar tratados correspondientes. A causa de éste "despojo de sus tierras", se produjo la llamada Invasión Grande.

Tuvo al principio un desarrollo exitoso, pero al final fue un golpe realmente duró para los indios del desierto, y vieron realizado el proyecto de Alsina, el que alguna vez pensaron que podían detener.

El proyecto aspiraba a cubrir un total de 730 kilómetro entre Bahía Blanca y el sur de Córdoba, pero solo se consiguió alcanzar la mitad.

La clave que utilizó Alsina para lograr éste exitoso plan, fue el de levantar fortines de tanto en tanto para evitar y controlar los ataques indígenas, que en esas áreas y en esos tiempos eran muy posibles.

Si bien es verdad que el territorio del desierto seguía, por ahora, en manos de los aborígenes, sin originarios dueños, lo que les permitía una fácil movilidad y una amplia posibilidad ofensiva y defensiva, la situación para ellos empezaba a tomarse un poco difícil.

Por consecuencia, algunos caciques junto a sus tribus optaron por rendirse, bajar los brazos, darse por vencidos. Lo que ocurre es que el hambre y el agotamiento de éstas comunidades era en éstos casos, más fuerte que sus ganas de pelear.

El temor ante la posible muerte y la pérdida de la cultura indígena, comenzaba a presentarse a menudo en las comunidades, ya que no sólo se enfrentaban a las fuerzas nacionales(con cargamentos de fusiles Reningtons, tabaco y alcohol) sino también se enfrentaban a enfermedades como la tisis y la viruela, que eran mortales para los indios.

Existió un sector indígena que en algunos momentos formó parte de los ejércitos nacionales.

Varios indios reclutados entre las comunidades vecinas a loa fortines, participaban a menudo de expediciones "tierra adentro", no solo como colaboradores, sino también y aunque sea difícil de entender, como combatientes. Situación que realmente muestra una gran contradicción en la cultura de los indios y que ocasionó conflictos entre humanos.

A fines de la década del '70, los intentos de lograr la unificación pacífica con la cultura indígena van disminuyendo al encontrarse presiones por otra corriente con gran fuerza, que propone el exterminio liso y llano del indio.

Los dueños del poder argentino hacen suya la ideología del progreso, del orden y de la famosa superioridad de algunos hombres sobre otros.

¿Pero quiénes son llamados "hombres" y quiénes "los otros"?

Los hombres, según ésta ideología, totalmente soberbia, son "ellos", los otros obviamente los indios. También en su momento lo fueron los gauchos y también los negros, en una palabra, las personas diferentes a ellos, no física (porque era esclavo) sino étnicamente. ¿Por qué? Porque éstas razas diferentes no tienen ni siquiera la intención de asemejarse o aceptar las formas de vida europeas que les son envidiadas.

No ser blanco significa ser inferior y no hace falta decir que el indio no es justamente blanco. Y el hombre blanco es superior por ser civilizados, por tender a lo europeo y por tener el poder.

Ésta actitud poca humanitaria y demasiada racista, eran en esa época, un modelo cultural, económico y una idea indiscutible. Un modelo que triunfó en nuestro país ideada por pensadores liberales y cuyas bases y principios son la intolerancia, la injusticia y la violencia. ¿Quién diría que estaban esos pensadores viviendo y gobernando en un país basado en las leyes de Dios?

Éste modelo de estado, de sociedad y de vida, trajo como consecuencia la violencia desmedida, la misma que fue necesaria utilizar para imponerla.

"Sellaremos con sangre y fundiremos con el sable de una vez y para siempre, ésta nacionalidad argentina, que tiene que formarse (...) a costa de la sangre y el sudor de muchas generaciones".

El avance de la nación sobre los marginados indios, se convierte en poco tiempo en expediciones sagradas y muy deseadas, ya que la violencia pasó a ser una acción legítima y realizada con gusto cuando en verdad tendría que ser vergonzosa y causante de arrepentimiento.

"Felizmente el día de hacer pesar sobre ellos la mano de hierro del poder de la Nación se acerca (...) los salvajes dominados, en la pampa deben ser tratados con implacable rigor, porque esos bandidos incorregibles mueren en su ley y solamente se doblan al hierro..."

Muere en 1877 Alsina, y le sucede en el cargo de ministro de guerras, el general Julio A. Roca, arquetipo de una solución final. Éste último nacido en Tucumán.

Entre ellos dos, había distintas opiniones sobre como acabar con el problema del indio, por ejemplo Alsina opinaba que:

"Si se consigue que las tribus hoy alzadas se rocen con la

civilización que va a buscarlas; si se les cumple con los tratados; en una palabra, si ellas, que solo aspiraban a la satisfacción de las necesidades físicas, palpen la mejora en su modo de vivir puramente natural, puede asegurarse que el sometimiento es inevitable (...)"

En cambio Roca sostenía que:

"Los fuertes fijos matan la disciplina, diezman las tropas, y poco o ningún espacio dominan. Para mí, el mayor fuerte, la mejor muralla para guerrear contra los indios de la Pampa y reducirlos de una vez, es un regimiento o una fracción de tropas de las dos armas, bien montados, que anden constantemente recorriendo las guaridas de los indios y aparesiéndoseles por donde menos lo piensen [...]".

En resumidas cuentas Alsina apoyaba la idea de una integración pacífica y que ésta iba a producir la autorización de los indios para ser sometidos. Cumplir con los tratados, darles lo que necesitan y entonces no habría inconvenientes en la dominación.

Roca, sostenía por otro lado que se debía ir a las armas pero de una forma diferente. No fijando fuertes sino, enviando tropas bien montadas que recorriendo las guaridas.

¿ Sería éste el camino mejor para solucionar los problemas culturales entre el blanco y el indio?

Roca tenía como objetivo introducirse en el territorio indígena, aniquilando a las comunidades que vivían en él o empujándolas más allá de Río Negro.

Hace referencia, el nuevo ministro de Guerras, a la ley 215 del 13 de Agosto de 1867, por lo que se disponía la ocupación de Río Negro y Neuquén como línea de frontera sur con los indígenas, incluyendo también un artículo que decía que el caso que alguna tribu se resistiera al sometimiento de la autoridad nacional, entonces una expedición se organizaría contra esa tribu hasta lograr someterla y dominarla, al sur de los Río Negro y Neuquén.

El 4 de Octubre de 1878, la ley nacional 947, con la firma de Avellaneda y Roca, proveía los fondos para llevar a cabo la ocupación del desierto, "previo sometimiento o desalojo", decía en su artículo 1°, de los indios de la Pampa, desde el Río Quinto y el Diamante hasta los dos ya mencionados, Río Negro y Neuquén.

Mandaron, así, pequeños grupos para ir desgastando y cansando a los indios para que a la hora de la batalla final estén totalmente rendidos y casi no haya oposición.

La propuesta de Roca de debilitarlos daba resultados y se preparaban para dar el golpe final, ya que estaban seguros de que los indios no serían capaces de soportar semejante ataque.

Se inicia por fin, la llamada "Conquista del Desierto" en 1879.

La acción de Roca fue digna de ser aplaudida y admirada desde un punto de vista militar.

Ésta conquista alegró al poder político porteño.

(ver anexo 2°: "La Conquista del Desierto desde la perspectiva del indio")

Estaba organizada (y así funcionó) la conquista de esta forma:

·         Primera división: Roca salió desde Cahué el 29 de Abril de 1879, con casi 2000 hombres, los de ellos eran soldados indígenas.

Triunfa pacíficamente en Choele Choel, la civilización venció en ésta primera división a la barbarie.

Triunfo liberal sobre el indio.

·         Segunda división: iba al mando de Nicolás Lavalle, cuyo objetivo era llegar a Trauru - Lauquen. Estaba formada por 450 soldados de los cuales 125 eran indios.

Triunfo liberal sobre el indio.

·         Tercera división: formada por 1352 hombres y comandada por Eduardo Racedo, con destino a Portahué.

Triunfo liberal sobre el indio.

·         Cuarta división: Napoleón Uriburu, estaba al mando. Logró mejores resultados. Terminó con 1000 indios muertos y 700 prisioneros.

Triunfo liberal sobre el indio.

Los indígenas se desesperaban al ver que su cultura y su raza iba a desaparecer en cualquier momento.

·         Quinta división: al mando del terrateniente Hilario Lagos inicia su marcha desde trenque -Lauquen. Consigió 629 prisioneros.

¿ Cuáles fueron las consecuencias?, ¿Qué consiguieron?

1.       Ocupar la llanura hasta los Ríos Negros y Neuquén.

2. Designar gobernador de la Patagonia.

3.       Crear fortines que sirvieron como base para convertirse en poblaciones.

  1. Recuperar 500 cautivos.
  2. Integrar los prisioneros indígenas a nuevas formas de vida.

En Octubre de 1880, Roca fue elegido presidente la Nación.

4. "Los gauchos: los marginados de la política liberal"

El gaucho:

El gaucho, o argentino de la campaña, como fue llamado históricamente, fue un hombre alto, delgado y moreno. Vivía aislado de las ciudades por grandes distancias.

Pasa la mitad de su vida sobre la montura de su caballo y muchas veces hasta come y duerme sobre la silla.

Detesta por instinto la agricultura, la industria y todo lo que lo obliga a trabajar de pie o sentado.

El gaucho siempre fue visto como un vago, un holgazán, ya que su trabajo no le tomaba mucho tiempo y era fácil y rápido.

Tenía una manera de vestir, que después fue símbolo de Argentina: su poncho. Las modas europeas quisieron destruirlo, pero se necesitó de muchos siglos para conseguir que se abandonara su uso.

Su casa era una choza de juncos y de ramas ya que no necesitaba mucho más para vivir.

Los gauchos argentinos formaban un pueblo viril y espontáneo. Eran hombres civilizados (aunque siglos más tardes no se dijo lo mismo) y libre, a pesar de estar rodeados de un primitivo ambiente y una simple forma de vida. Tenían un sentimiento de nacionalidad constitucional y amaban por sobre todas las cosas las libertades y las garantías políticas que se merecían. Además, querían una patria libre y poderosa.

Tenían una participación activa en las guerras civiles y en las luchas con los indios en las fronteras y buscaban por sí mismos un orden social.

A uno y a otro lado del Uruguay, desde el Delta del Paraná a las fronteras del Brasil, y desde el Paraguay a las riberas del Atlántico se extendían las campañas, es decir el hogar de esos gauchos. La tierra era de todos, era imposible que el derecho de la propiedad privada llegase a esa zona, ya que el gaucho ocupaba un área indefinida y había nacido con la idea de que las tierras no tenían dueño. Es por eso que le resultaba difícil entender como un hombre tenía razón y la justicia de su parte para afirmar que el gaucho no tenía ningún derecho de ocupar el desierto.

El gaucho argentino vivía absolutamente independientemente: se alejaba de sus padres en su juventud y vivía de los animales que andaban por el desierto.

La ley civil o política no le importaban a él, a pesar de ser, por ahora, miembro de una sociedad civilizada.

El gaucho, tenía un temperamento fuerte, era nervioso e inquieto. Se caracterizaba por ser amigable y hospitalario en su casa y justo en el cumplimiento de su palabra. Habla tranquilo y sus palabras eran siempre escasas, confusas y astutas.

El "argentino de la campaña", no reconocía por jefe ni prestaba servicio militar, a nadie a no ser que apoyara las ideas del caudillo, ya que era un hombre libre y usaba su criterio y su gusto con absoluta independencia.

Se entregaba siempre y totalmente a la voluntad de su jefe, con alegría y optimismo y servía a su patria con todas sus fuerzas y con orgullo del ciudadano que tiene fe en lo que hace y que se cree con la obligación de vencer.

Su filosofía se basaba en servir a la patria y en que la patria esperaba ser salvada por sus soldados.

Evolución histórica del gaucho:

La historia del gaucho decidimos dividirla en a medidas que el tiempo iba transformándose progresivamente con el correr del tiempo.

El argentino de la campaña o gaucho, sufrió modificaciones desde su nacimiento en adelante. A continuación, analizaremos cada etapa hasta llegar a los años liberales, donde se profundiza su marginación.

Período I: Hasta 1810

La cruza de clases dio lugar a la formación de grupos raciales diferentes unos de otros.

Por ésta época y gracias a éstas uniones raciales, nació en el Río de la Plata, un elemento social llamado gaucho. Éste personaje era un mestizo, o sea, era nacido de padres de diferentes razas, era un hábil jinete para las actividades ganaderas.

Se hizo famoso por su espíritu caritativo. El gaucho vivió luchando para defender las propiedades de sus señores (ya que se vivía en un sistema feudal), donde los propietarios dejaban el cultivo del suelo y el cuidado de sus ganados a cargo de obreros, tratando de pagar los impuestos que los soberanos exigían y soportando las extorsiones de sus patrones.

Por lo tanto, no podía siquiera pensar en asentarse en algún suelo y menos fundar una familia. Así, entonces vivió nómade y sin ningún tipo de vínculos que lo relacionaran con la sociedad.

Período II: De 1810 a 1852

En éste período, el gaucho participaba de las luchas.

Sostiene guerras con el indio, que defendía su suelo y con los ejércitos reales para conseguir nuestra independencia. Gracias a las conquistas obtenidas con cada lucha, le dio al país una constitución y leyes

Éstos gauchos, en la última época de la dominación hispánica, sufrieron un impacto en sus actividades, ya que el comercio y la ganadería limitaron sus posibilidades habituales de trabajo. La mayor parte de la cultura indígena se dedicó a las tareas más peligrosas del contrabando y de las vaquerías, las que lo dejaron sin ocupación cuando menos se lo esperaban.

Rosas asumió el gobierno de la provincia de Buenos Aires, el 8 de Diciembre de 1829, confesando que se apoyaría en el pueblo no en una minoría seleccionada y rica.

Los gauchos se transformaron en un rector de la sociedad disponible para cualquier trabajo, que primero integró los ejércitos revolucionarios y luego las fuerzas de los caudillos federales. En esas actividades demostraron ser excelentes soldados de caballería, que lucharon con eficiencia por la defensa de las tierras a la que se sentían atados.

La población total del país en esa época se acercaba ya a los 600.000 habitantes de los cuales un 27% eran mestizos, es decir 162.000.

Pese a las diferencias raciales, propias de la época, la sociedad era igualitaria. A diferencia de lo que pasaba en el Alto Perú o en el México, en el Río de la Plata, no hubo nobleza titulada y las distinciones se basaban en los trabajos.

Además, el trato que se le daba a los seres ¨inferiores¨ , era de enseñanza sin herir su dignidad personal. Ésta era una sociedad inclusiva no exclusiva.

Se hizo muy importante la estancia criolla y el gaucho era utilizado por los hacendados.

Período III: 1862 a 1880

"El gaucho con los liberales":

La época de los liberales se caracterizó por ser época de escándalos y negocios de tierras, en la que el gobierno repartía los mejores campos fiscales de la provincia de Buenos Aires favoreciendo a los jefes del gobierno porteño.

Buenos Aires estaba viviendo un período de progreso, de crecimiento, europisismo y yanquisismo nacional, donde el gaucho y nativo de nuestro suelo era injustamente perseguido y tratado. Perdieron así su libertad, su independencia económica, su libre albedrío, su espíritu señorial, su condición de hombres libres, su establecimiento en la tierra que los vio nacer y que ellos ayudaron a independizar.

La clase social gaucha estaba, para éste entonces, condenada a muerte por la falta de compasión de los gobiernos llamados "civilizados y cultos", cuyas ideologías principales fueron Mitre y Sarmiento. Es bajo el gobierno de éste último cuando más fuerte, perseguido y aniquilado es el gaucho. Por orden de él, los prisioneros gauchos fueron enviados a la frontera.

Sarmiento practicaba una política antigauchesca ilegal e inhumana.

Dijimos anteriormente que el progreso era la ley de la época, signo de éste tiempo. El progreso impulsa a nuestro país a tratar de imitar a los países potencias modelos.

Como consecuencia nuestras tierras deben poblarse de inmigrantes de otras tierras; el trigo debe suplantar el cardo y la paja brava; pero todo eso debería hacerse sin el aniquilamiento del gaucho. Pero los liberales son capaces de hacerlo.

Los defensores de la cultura gauchesca sostienen que si la tierra que se le conquista al indio, favorece a toda la República, es injusto que el gaucho sea el único en pelear por ella, cuando ni siquiera se queda con una parte de la tierra. Por eso, los hombres de esta ideología niegan al gobierno, el derecho de vender las tierras públicas, proponiendo que sean divididas y entregadas gratuitamente a los que la trabajen. Dándole no solo la posibilidad al gaucho, de trabajar la tierra sino también de convertirse en un hombre del progreso como el resto de la sociedad.

Pero Mitre, Avellaneda y Sarmiento, no hicieron caso a los pedidos gauchescos y venden las tierras públicas, a las autoridades porteñas y fundan en forma definitiva el gran grupo

De la aristocracia argentina. Ésta política de los hombres progresistas hará que ochenta años después el país tenga un 75% de sus agricultores que no son los dueños de las tierras que trabajan.

Los liberales, con sus ideas formadas de la política romántica, tuvieron como meta eliminar la barbarie (gauchos) y civilizar el país, poniéndolo al nivel de las naciones avanzadas del momento. Sus vidas, que hasta ese momento se basaban en la tradicional, en la simplicidad criolla, fueron dejadas de lado al elegir la forma de vida europea. El lujo es parte de la cotidianidad porteña. Quedando así, los valores cambiados, ya que a partir de ahora, la admiración a lo tradicional y a la tierra y la defensa de la libertad son llamadas Barbarie y a los héroes que arriesgan su vida por esa libertad se los llama bandidos.

El programa seguido por Sarmiento, Mitre y Avellaneda, se caracterizaba en lo político por la organización de un Estado Nacional fuerte y reconocido como autoridad suprema y legítima para lo que era necesario:

·         Imponer su autoridad a los gobiernos provinciales, acabando con los caudillos federales.

(Ver anexo 3°:¨Gobernar es poblar¨)

·         Desarrollar la economía trayendo los capitales extranjeros.

¿Pero era necesario para conseguir los objetivos mencionados, aniquilar al gaucho?

No solo el gobierno, los marginaba, también la sociedad tenía un papel importante. El gaucho era señalado como el representante de la barbarie; ser inferior, ignorante y bárbaro al que había que hacer desaparecer; personaje cómico para que la gente se divirtiera con sus pobres ocurrencias y su asombro de lo que es la ciudad civilizada; y también como sinónimo de atraso. Cuando en realidad tendría que habérselo visto y admirado por ser la esencia de la nacionalidad, la imagen viva de la patria alojada sobre las solitarias pampas.

Como consecuencia de estas marginaciones y discriminaciones hacia el gaucho argentino, por obra de los liberales y por haber sido desplazado, el gaucho, por los inmigrantes, convirtiéndose así, en el paisano gaucho, José Hernández, federalista de nacimiento, escribió un libro llamado: "El gaucho Martín Fierro".

El autor:

José Hernández nació en el partido actual de San Martín, provincia de Buenos Aires, el 10 de Noviembre de 1834. Su padre, Rafael pertenecía a una familia federal; su madre era Isabel Pueyrredón y pertenecía a su vez a una familia unitaria.

José Hernández, quedó desde muy chico al cuidado de sus tíos maternos cuando sus padres se fueron al campo para trabajar a una estancia de propiedad de Juan Manuel Rosas.

En 1840 con la gran represión rosista contra los unitarios, sus tíos (unitarios) emigraron a Uruguay y él quedó entonces, a cargo de su abuelo paterno José Hernández Plata (federal).

Por culpa de un dolor en el pecho, se reúne con sus padres en una estancia, y a partir de allí comienza a sentir un gran amor hacia el campo, donde vivió vario tiempo y logró conocer sus misterios. Se relacionó con el gaucho argentino y escuchó las penas y sufrimientos de éste. Fue consiguiendo de este modo una personalidad poco común en un porteño. Transformándose casi en un gaucho más.

Cuando cae Rosas, y Lavalle está en las puertas de Buenos Aires grupos de gauchos y soldados recorren las calles de la ciudad demostrando e inspirando con sus rostros un terror general.

Luego de la caída de este hombre admirado por los gauchos, José se separa de su padre y comienza a interesarse de los problemas políticos de Buenos Aires que abundan después de la Batalla de Caseros.

Estando en Paraná, trabajó en "La Reforma Pacífica", un diario confederacionista y federal. Este diario luchaba contra el mitrisismo.

Se dice que José Hernández escribió en el diario "El Nacional Argentino" dos composiciones gauchescas con el seudónimo de Juan Barriales, tituladas: "Un cielito atureterao dirigido a Aniceto el Gallipavo" y "El cielito de la luz dedicado al Ejército que va a invadir Güenos Aires".

En la Batalla de Cepeda, José Hernández pelea como capitán, pero al ser derrotados por Urquiza, se retira del ejército. Se dedica entonces al periodismo, en "El Argentino".

El 8 de Junio de 1863 se casa con Carolina González del Solar. En Buenos Aires funda el diario "El Río de la Plata", y está decidido mediante éste a oponérsele a Sarmiento, su opositor. Este periódico parece ser un anticipo de lo que será el Martín Fierro. El diario sale a la calle durante ocho meses.

El 28 de Noviembre de 1872, aparece su más importante poema titulado "El gaucho Martín Fierro".

En 1879 es elegido Diputado Nacional y publica "La vuelta de Martín Fierro".

En 1881 publica "Instrucción al Estanciero", y en el año 1885 es elegido Senador.

El 21 de Octubre de 1886 muere en Belgrano.

La obra:

El Martín Fierro, según la opinión de algunos críticos no es un hombre, sino que es una clase, una raza, casi un pueblo. Es una época de nuestras vidas, es el espejo de nuestras costumbres y creencias, vicios y virtudes. El Martín Fierro es el gaucho luchando contra aquellos que se creen superiores en la sociedad y que tienden continuamente a oprimirlo, a aplastarlo y a hogarlo. Esta obra es el retrato vivo de la vida en la campaña expresado en cantos, es la protesta de los gauchos contra las injusticias que lo atormentan, y es la queja contra los que pretenden día a día gobernar y legislar sin conocer las necesidades del pueblo. Bastante parecido a la actualidad.

El Martín Fierro es la obra argentina más difundida y conocida de nuestra literatura. A pesar de que el mundo del Martín Fierro ya murió y quedó en el pasado, a pesar de que ni siquiera el lenguaje utilizado perdura hasta nuestra época, a pesar de que ya casi nadie piensa en el gaucho y en su forma de vida, esta obra no quedó en el olvido. Es algo muy argentino y muy típico de nuestra tierra y esa es la causa por la que, esperamos, no se olvide nunca.

El Martín Fierro es una manera utilizada en 1872 para plantear problemas sociales y para dar a conocer el injusto trato hacia el gaucho. Es un personaje clave en el proceso argentino del crecimiento y en la evolución del país.

Lo que tiene esta poesía de diferente al resto de los demás poemas gauchescos es que el autor, José Hernández, lo escribió teniendo, por sobre todas las cosas, la suerte de haber tenido la experiencia personal de lo que es vivir en la campaña, de saber lo que son los sufrimientos del gaucho y de haber compartido con ellos sus más íntimas costumbres y más típicas charlas.

El "Martín Fierro" encantó no solo por la afinidad que brindaba su personaje (el gaucho Martín Fierro) sino también por su lenguaje (gauchesco), y por el tema social y político que afectaba a los sectores populares y rurales. Pero no fue visto de igual manera por aquellos que trataban de organizar el país de un modo europeo, ya que como vimos era necesario para ellos, que el gaucho estuviese muerto y enterrado.

Queremos entonces, expresar a través de esta obra que resulta tan verídica como cualquier otro documento histórico, el trato que sufrió el gaucho en el período analizado en esta monografía. Tomaremos fragmentos del poema para poder observar la vida que éste llevaba y soportaba.

La problemática central de la obra, a nuestro punto de vista, era la censura, o falta de libertad que recibía el gaucho para decidir y expresar su voluntad:

"A mí el juez me tomó entre ojos.
En la última votación
yo me hice el remolón,
y no me arrimé ese día.
Y él dijo que yo servía
al de la oposición."

Martín Fierro es un gaucho matrero, es decir que ha cometido delitos políticos. Gaucho que no quiere ir a votar por que se burlan de su decisión y que es perseguido durante toda su vida por no hacerlo:

"Él anda siempre juyendo,

siempre pobre y perseguido.

Como si fuera maldito;

Porque el ser gaucho... ¡Barajo!

El ser gaucho es un delito."

Martín Fierro cuenta como es la vida de un gaucho joven y común, en sus primeros cantos y como de repente cambia su destino para transformarse en gaucho - soldado luchando en la frontera:

"Tuve en mi pago un tiempo,
hijos, hacienda y mujer;
pero empecé a padecer.
Me echaron a la frontera,
¡Y que iba a hallar al volver!
Tan solo hallé la tapera."

El gaucho era enviado en casi todos los casos a la frontera a luchar contra el indio y allí Martín Fierro conoció también los sufrimientos y acumuló experiencias como el resto de la gauchada:

"Cantando estaba una vez,
en una gran diversión.
Y aprovechó la ocasión
Como quiso el Juez de Paz:
se presentó, y ahí no más
hizo una arriada en montón".
"Al mandarnos nos hicieron
más promesas que a un altar.
El juez nos jue a proclamar
Y nos dijo muchas veces:
"Muchachos a los seis meses
los van a ir a revelar".

Como expresa en sus cantos Martín Fierro, la frontera era un lugar ni cómodo, ni merecedero y menos aún digno de nadie. Vivió allí situaciones tristes ya que eran abusados laboralmente y sobre todo mal tratados por sus superiores, quienes se creían con autoridad suficiente para manejarlos y extorsionarlos. Estaban sucios y se alimentaban poco y mal. No tenían más que perder que a su propia vida:

"Al principio nos dejaron
de haraganes criando sebo;
pero después... no me atrevo
a decir lo que pasaba...
¡Barajo!... si nos trataban
como se trata a los malevos".

No hace falta decir que al gaucho no se le pagaba un centavo por el trabajo que realizaba y por el esfuerzo que le demandaba:

"Yo primero sembré trigo.
Y después hice un corral.
Corté adobe pa´ un tapial.
Hice un quincho, corté paja...
¡La pucha que se trabaja
sin que le larguen un rial!".
"Y es lo peor de aquel enriedo.
Que si uno anda hinchando un lomo,
se le apean como un plomo...

¡Quien aguanta a aquel infierno!
Si eso es servir al Gobierno.
A mi no me gusta el cómo."

Como dijimos anteriormente, el gaucho iba a la frontera a luchar contra el indio. En la poesía, Martín Fierro nos relata los sufrimientos que padeció en esas batallas, y lo difícil que era luchar contra el indio, no solo por lo salvajes que eran éstos sino por la falta que tenía el gaucho de herramientas y armas propicias para el enfrentamiento:

"Más de un año nos tuvieron
en esos trabajos duros.
Y los indios, le aseguro
Dentraban cuando querían:
Como no los perseguían,
siempre andaban sin apuro".
"Daban entonces las armas.
Pa´ defender los cantones,
que eran lanzas y latones,
con ataduras de tiento...
las de juego no las cuento
porque no había municiones".
"Saben manejar las bolas
como naides las maneja:
cuanto al contrario se aleja,
manda una bola perdida.
Y si lo alcanza, sin vida
Seguro que lo deja".

Según relata Martín Fierro el gaucho tradicional que iba a la frontera no estaba orgulloso de lo que hacían y solo pensaban en volver a sus haciendas para encontrarse con sus hijos y sus mujeres.

"Y andábamos de mugrientos,
que el mirar nos daba horror.
Les juro que era un dolor
ver esos hombres, ¡por Cristo!
En mi perra vida he visto
una miseria mayor".
"Yo no tenía ni camisa
ni cosa que se le parezca;
mis trapos solo pa´ yesca
me podían servir al fin...
no hay plaga como un fortín
para que el hombre padezca".

¿Era necesario convertir la actividad y el servicio en la frontera en un sacrificio?, ¿Era necesario hacer del servicio al gobierno un esfuerzo?, ¿Por qué no brindaban las condiciones necesarias para que el gaucho orgulloso pudiera ayudar a su patria?

"Poncho, jergas, el apero,
las prenditas, los botones.
Todo, amigo, en los cantones
jue quedando poco a poco.
Ya me tenía medio loco
la pobreza y los ratones".
"Aquello no era servicio
ni defender la frontera;
aquello era ratonera.
En que solo gana el juerte;
Era jugar a la suerte
Con una taba culera".
"Ansí pasaron los meses,
y vino el año siguiente,
y las cosas igualmente.
Siguieron del mesmo modo.
Adrede parece todo
Pa´ atormentar a la gente".

¿Por qué utilizamos la obra "El gaucho Martín Fierro para describir el destino típico de los gauchos?

Porque como dijimos anteriormente, esta obra es "espejo de nuestras costumbres y creencias [...] es el gaucho luchando contra aquellos que se creen superiores en la sociedad y que tienden continuamente a oprimirlo...", y es justamente esta obra lo que ocurría en aquella época.

Además, porque el autor José Hernández, no saca de su imaginación cada relato, sino gracias a sus años viviendo en la campaña y gracias a millones de cantos que escuchó estando allí, pudo creer una historia que a pesar de no ser totalmente verídica fue un cien por cien realista.

5. Conclusión

Nos parece que la política liberal no es la más acertada, ni la más correcta y menos un modelo a seguir. Estamos de acuerdo que el país tenía en esa época la obligación de crecer (hasta hoy día se le reprocha no haberse convertido en una potencia), y estamos de acuerdo con la obligatoria evolución del país. También coincidimos con los gobernantes liberales que el gaucho y el indio eran una traba para ese deseado crecimiento. Pero ¿era necesario aniquilar a esas figuras que si bien impedían el desarrollo cultural, económico y social del país eran tan dueños de las tierras como los civilizados? No. Y no estamos de acuerdo con ese aspecto de la política liberal. Hacerlos desaparecer no era ni la única ni la mejor solución. Además, no se le dio al gaucho y tampoco al indio la posibilidad de civilizarse. ¿Sería cuestión de tiempo?. No lo sabemos, pero lo cierto es que los integrantes de esta ideología liberal tampoco probaron esa alternativa. Estaban apurados por hacerlos desaparecer y crear su país "europeo". Nos quedará entonces la duda de si hubiese sido posible su integración a la sociedad.

Anexo 1°:

"Política indígena propiciada por los Reyes Católicos":

A poco menos de siete años del descubrimiento define la Corona una política indígena, religiosa y descubridora, condensada en las instrucciones entregadas el 16 de setiembre de 1501 al comendador Fray Nicolás de Ovando, [...]En ellas se establece que los indios "sean bien tratados como nuestros súbditos y vasallos", [...] "que se conviertan a nuestra santa fe católica y sus ánimas se salven" [...]Se ordena que "sin les hacer fuerza alguna", los religiosos los informen y amonesten "con mucho amor, de manera que lo más presto que se pueda se conviertan; y para ello daréis todo el favor y ayuda que menester sea..."

El 20 de marzo de 1503 se dictó, [...] un cuerpo de instrucciones "para el gobernador y los oficiales reales sobre el gobierno de las Indias". Contienen por primera vez un plan concreto de acción. Comienzan estableciendo que "por lo que cumple a la salvación de las armas de los dichos indios... es necesario... se repartan en pueblos en que vivan justamente, y que los unos no estén ni anden apartados de los otros por los montes, y que allí tengan cada uno de ellos su casa habitada por su mujer y heredades, en que labren y siembren y críen su ganado; y que en cada pueblo de los que se hieren, haya iglesia y capellán que tenga cargo de los doctrinar y enseñar en nuestra Santa Fe Católica; y que así mismo en cada lugar haya una persona conocida que en nuestro nombre tenga cargo del lugar que así le fuere encomendado, y de los vecinos de él, para que los tenga en justicia, y no les consienta hacer ningún mal ni daño en sus personas, ni en sus bienes, y para que hagan que los indios sirvan en las cosas cumplideras a nuestro servicio". Se trataba de combatir el nomadismo de forjar en el indio un sentimiento de la solidaridad social, el sentido del hogar con el consiguiente fortalecimiento de la familia y la elevación de la mujer [...]

Establece que tanto los funcionarios como las personas encargadas del cuidado de los pueblos indígenas no debían consentir que los indios vendieran o tocaran sus bienes y heredades con los cristianos a cambio de abalorios o cosas semejantes de poco valor, sino "por precios justos o tocándoselos a ropas para vestir, que valgan la cantidad de lo que así vendieran". Todos los medios debía preocuparse que los naturales se vistieran "y anden como hombres razonables". "Otrosi mandamos al dicho Gobernador - continúan diciendo- que luego haya que hacer en cada una de las dichas poblaciones y juntas con las dichas iglesias - cuya edificación se ordenaba en cada pueblo - una cosa en que todos los mismos... se junten cada día dos veces, para que allí el dicho capellán los maestre a Leer y a Escribir y santiguar y signar y la confesión y el Paternoster y el Avemaría y el Credo y Salve Regina".

Por primera vez aparece estrechamente vinculada la evangelización con la instrucción, la difusión de la fe católica con el desarrollo de la cultura intelectual [...]

Tan intenso es el afán de los Reyes para que estos planes se realicen, que se adelantan a recomendar al gobernador, "que asimismo procure que algunos cristianos se casen con algunas mujeres indias, y las mujeres cristianas con indios, porque los unos y los otros se comuniquen y enseñen, para ser doctrinados en las casas de nuestra Santa Fe Católica, y asimismo como labren sus heredades y entiendan en sus haciendas y se hagan los dichos indios e indias, hombres y mujeres de razón".

Tomado de Vicente Sierra, Historia de la Argentina, Tomo 1 (1492 - 1600).

Anexo 2°:

" La Conquista del Desierto desde la perspectiva del indio":

Buenos caciques, hermanos y guerreros: El huinca [blanco] pillo y ladrón una vez más nos amenaza con traernos la guerra para apoderarse de nuestras mapu [tierras] y nuestro cullín [haciena].

Si nos quita lo que más queremos, ¿adónde iremos a para? ¿Cómo podremos vivir? ¿Hasta cuándo nos hemos de aguantar la insolencia del intruso que se ampara en sus tralcas y nos mata sin piedad? ¿No tienen ellos un dios como lo tenemos nosotros que les ilumine el pensamiento y les haga comprender la injusticia que cometen? ¿No somos acaso hombres como ellos? ¿No tenemos familia, mujeres, niños y ancianos que no pueden defenderse y han de sufrir la guerra que nos hacen? Nuestra suerte se vuelve cada día más adversa. El huinca al aparecer no quiere trato con nosotros. ¿Acaso los pehuenches tenemos la culpa de que los huiliches, salineros y ranquilches les hagan malones? ¿Hemos hecho los puelches últimamente algún malón a las ciudades huincas? ¿No nos hemos dedicado a trabajar criando nuestras ovejas y vacas, boleando nuestros avestruces y guanacos para vivir sin exigir del huinca, como hacen aquellos paisanos, ninguna clase de ayuda? Entonces, ¿por qué el huinca nos quiere exterminar?

Pero ya se comprende su intención. Quiere robarnos nuestras tierras para hacer pueblos y obligarlos a trabajar en su provecho. Quiere privarnos de nuestra libertad, quiere acorralarnos contra la cordillera y echarnos de nuestros campos, donde nacieron nuestros padres, nuestros hijos y deben nacer nuestros nietos.

Discurso del gran cacique pehuenche Purrán en el parlamento de guerra realizado en el llano de Ranquilón en abril de 1879.

En Ricardo Álvarez, El ocaso de Purrán; citado por Curruhuinca - Roux, Las matanzas del Neuquén. Crónicas mapuches.

Anexo 3°:

"Gobernar es poblar":

¿Cómo, en qué forma vendrá en lo futuro el espíritu vivificante de la civilización europea a nuestro suelo? Como vino en todas las épocas: Europa nos traerá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácticas de civilización en las inmigraciones que nos envíe.

Cada europeo que viene a nuestras playas nos trae más civilización en sus hábitos, que luego comunica a nuestros habitantes, que muchos libros de filosofía.[...]

¿Queremos que los hábitos de orden, de disciplina y de industria prevalezcan en nuestra América? Llenémosla de gente que posea bondadosamente esos hábitos. Ellos son comunicativos; al lado del industrial europeo pronto se forma el industrial americano. La planta de la civilización no se propaga de semilla. Es como la viña: prende de gajo.

Este es el medio único de que América, hoy, desierta, llegue a ser un mundo opulento en poco tiempo. La reproducción por sí sola es medio lentísimo.

Juan Bautista Alberdi, Bases, pág. 52.

Gobernar es poblar en el sentido de que poblar es educar, mejorar, civilizar, enriquecer y engrandecer espontáneamente y rápidamente, como ha sucedido en los Estados Unidos.

Más para civilizar por medio de la población es preciso hacerlo con poblaciones civilizadas; para educar a nuestra América en la libertad y en la industria es preciso poblarla con poblaciones de la Europa más adelantada en libertad y en industria, como sucede en los Estados Unidos.

Juan Bautista Alberdi, Páginas explicativas, París, 1873.

6. Bibliografía

Rosa, José María; Historia Argentina, Tomo 4; Editorial Oriente S.A; 1970.

Trabajo enviado por:
Daniel Adaro


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