El primer fuego llega a los hombres.

 

Terminado el diluvio, el dios Pa-pa Miri hizo de nuevo la Tierra.

Cuando estaba finalizando su trabajo pensó cúales eran las cosas que eran necesarias para los hombres y que estos no tenían: Una de esas cosas y la más importante era el fuego, elemento que los hombres primitivos desconocían.

En esa época el fuego lo poseían unos seres malvados, que no eran ni hombres ni animales, llamados los Futuros Cuervos que vivían en una montaña, no compartían el fuego con nadie, comían a los hombres y eran muy poderosos.

Para sacarles el fuego y dárselo a los hombres Pa-pa Mirí llamó a Cururú, el sapo.

-Vení, mi hijo Cururú –le dijo Pa-pa Mirí-.  Vos me vas a ayudar a conseguir fuego para todos. Porque vos sos chiquito pero hay algo que sabes hacer muy bien, y es atrapar cualquier cosa que ande volando. Y acá van a volar brasas.

Cururú, no entendía bien pero estaba orgulloso de que Pa-pa Mirí contara con su ayuda.

-Yo te voy a explicar bien –le dijo el Dios. Se agachó para hablarle al oído y le dijo, muy bajo-: Bss bss bss. ¿Entendiste? Y después bss, bss, bssssss. Y entones ¡bs! ¿Estamos, mi hijo Cururú?

Pa-pa Mirí le hablaba en secreto para que los Futuros Cuervos no lo oyeran ya que éstos tenían un oído excelente a pesar de que estaban lejos.

Una vez que terminaron de hablar Pa-pa Mirí y el sapo se dirigieron a la montaña en donde vivían los comegentes dueños del fuego.

Cundo llegaron, Pa-pa Mirí se tiró al piso y simuló estar muerto. El sapo e quedó quieto entre el pasto, un poco más allá, y –como era chico y vede- nadie lo veía. Pero el sí que  veía y miraba todo lo que pasaba.

Poco después aparecieron los Futuros Cuervos y vieron a Pa-pa Mirí tirado en el suelo

-¡Mmmmm! – dijeron- ¡Comida! ¡A cocinar! ¡Vamos a hacer usado con éste!

Corriendo juntaron ramas y encendieron el fuego encima de Pa-pa Mirí. Este al ser un dios no se quemaba. Cuando el fuego era muy fuerte y cuando  se habían formado un montón de brasas Pa-pa Mirí puso su plan en acción.

Espió con desimulo y cuando vió que ninguno de los Futuros Cuervos miraba, arqueó su cuerpo con mucha fuerza haciendo saltar as brasas hacia todas las direcciones. Algunas pasaron cerca de Cururú, que saltó hacia delante y estiró su lengua larga. Pero no pudo atrapar ninguna brasa.

El sapo le hizo un gesto con la cabeza a Pa-pa Mirí informándole que no pudo atrapar ninguna.

Los Futuros Cuervos no entendían cómo habían saltado las brasas. Se fijaron en Pa-pa Mirí y al verlo como estaba antes e encogieron de hombros y fueron a buscar mas leña

Pa-pa Mirí espero a que se hicieran más brasas y arqueó su cuerpo pero esta vez con más fuerza. Cururú volvió a dar un gran salto y a estirar su lengua y ¡pudo atrapar una brazal vuelo!

No se sabe como hizo para no quemarse pero lo mas seguro es que Pa-pa Mirí habrá hecho un truco de magia para evitarle quemaduras al sapo. Cururú se metió la brasa en la boca y se quedó quieto.

Cururú con gestos le dijo a Pa-pa Mirí que atrapó unas poquitas brasas.

Entonces el dios se paró, se limpio y dijo:

-¡Un poquito basta, Cururú!¡Vamos rápido!

Los Futuros Cuervos se quedaron pasmados.

Pa-pa  Mirí se fue con el sapo y cuando estuverion lejos, le dijo:

-Largá el fuego, mi hijo.

Cururú escupió la brasa.

_Ahora, corré a buscar mi arco y mis flechas.

El sapo cumplió la orden. Pa-pa  Mirí, con la brasa le prendió fuego a un de una de las flechas y con el arco la disparó hacia el tronco de un árbol de laurel. Al clavarse enel tronco éste hizo ¡Puff! Pero no se quemó.

El Dios encendió la punta de otra flecha pero esta vez disparó contra una planta llamada bejuco subterráneo. Pasó lo mismo.

Una vez hecho esto, Pa-pa Mirí llamó a la gente y les explicó que en la madera de estas dos plantas estaba escondido el fuego. Para tenerlo, tenín que cortar un pedazo de bejuco, hacerle un agujerito, meter  allí la puna de una flecha (que se hace con madera de laurel) y hacerle dar vueltas muy rápido: enseguida saldrían las llamitas.

A partir de ese momento lo guaraníes hicieron el fuego de ese modo.

Una vez que terminó de explicarles esto a los hombres, para evitar que los Futuros Cuervos siguieran haciendo maldades Pa-pa Mirí los convirtió en unos pájaros negros a los que la gente de campo llama cuervos o jotes. Los guaraníes les dicen urubrú

 

 

Volver al índice general