El Canto Vallisto

Baguala  -  Vidala

Grito en el cielo nos instala en el canto ancestral con una técnica de expresión milenaria y

poderosas melodías.

Los sagrados cantores de los valles, los "vallistos" que descienden de los siglos andinos

nos están esperando en los cerros del noroeste argentino para revelarnos otra dimensión

del canto, terrestre y sideral. Al escucharlos aterrizamos en América y la descubrimos. Sus

discurso de cantores es la suprema desnudez: solo tres notas escalofriadas por la voz del

abismo. Este rayo nos inicia en el canto planetario que establece la jerarquía del grito y el

lamento como sacralidades del iniciado.

Los "vallistos" nos alumbran el despeñadero del canto. De ellos buscamos sus secretos,

su repertorio, sus baqueanías y zarpazos.

Para los que claman "las fuentes" queda sonando esta magia, y para esas multitudes

estudiantiles que sin saberlo van suplicando raíces para afincar su sed de rumbo y belleza.

La montaña nos muestra el milagro. Las ciudades deberán bendecirlo y enarbolarlo para

que cumpla su mision de epicentro solar.

 

       Leda Valladares, Buenos Aires 1991

El canto Vallisto

 

Aspecto histórico :

El canto con caja integra un ritual sagrado y festivo de la cultura andina. Sagrado en

sus épocas de siembra, cosecha y marcación del ganado donde se ruega la abundancia y el

“multiplicado de la hacienda”. Festivo y desmesurado en sus carnavales. Allí culminan

todas las expansiones del canto y la danza, y la vida peligra olvidando su ritmo ecológico.

El canto y el tambor llamado caja desatan la reserva natural del indio y su comunidad.

Todo libera, en especial los reflejos del mito y la leyenda, la poesía de la vida entre sus

cerros y soledades donde los pastoreos del hombre y de la mujer cosechan silencio y

sabiduría.

Comunión y alabanza, unidad con el universo refleja ese canto de siglos. Canto comunitario

de alma colectiva pero tambien de “solistos” que se desangran, o dúos en lamentos de

vidala. Y abundan los contrapuntos de mujer y de hombre que muestran como se aman o se

desprecian.

Nacieron de las culturas collas, calchaquí, y diaguita, en valles, montes, salitrales y campos de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero.

En el Lejano entonces de los siglos se cantaban en lenguas indígenas. Hoy se las escucha en la copla que trajo España. Solo Santiago del Estero mantiene el quichua para muchas de sus vidalas.

La copla que nos trajo el español no era de pueblo sino de estirpe literaria. Se folklorizó en toda América haciéndose lujo y necesidad. Esta joya de la poesía se adentró en nuestra gente de campo, en nuestros cantores, y no sólo se alimentaron de ella sino que la tomaron como matriz para sus propias creaciones. Por eso en los cancioneros del continente abundan a lado de las coplas españolas, las criollas y las mestizas .

Los ¨solistos¨, los dúos y las comparsas mantiene vivos estos temas andinos en los carnavales. La maestría del ¨solisto¨ y del dúo son culminaciones de este modo de cantar. Los grupos de las comunidades andinas practican el gozo de ser compara con la embriaguez musical que produce el unísono de muchos, la voz a grito pelado, la percusión y ejemplares melodías que desafían el paso de los siglos. Así, en comparsa, no sólo canta el privilegiado cantor sino el pueblo todo.

Los cantos halla su época más propicia de difusión durante el carnaval, y es con motivo de esta fiesta que los cantores mejor dotados se ocupen de concertar nuevos ¨tonos¨ y de ¨sacar nuevas coplas.

Aspecto técnico :

Musicalmente estas melodías deben separarse en cuatro melodías o especies :

a-    Baguala : Melodía tritónica formado por la Tónica, su Tercera Mayor y su Quinta Justa ( tónica FA ) - acorde perfecto Mayor, generalmente con el ritmo básico de negra y dos corcheas -

b-    Vidalita andina : Vidalitas tetrafónicas,  pentatónicas y  las de escalas más evolucionadas que concertaban características afines.

c-    Vidalita del carnaval : Melodía única conocida precisamente con ese nombre.

d-    Vidalitas : Melodía tipo de ejecución individual.

 

De estas especies, las Vidalas sobre todo suelen cantarse en terceras paralelas, y algunas veces las Vidalitas andinas más evolucionas, lo mismo que la Vidalita del carnaval. Las Bagualas, en cambio son hoy cantos esencialmente a una voz, sea al unísono o a la octava.

La Baguala vive en su trifonia y la tonada en su oscilación de dos, tres, cuatro y cinco notas como si buscara la plenitud de la pentafonía. Sólo registra vida armónica la vidala que cuando aparece en dúo muestra modulaciones de gran sugestión. En terceras paralelas nos va llevando a sorpresivos y originales saltos donde de oye su frecuente vimodalidad.

Los sistemas andinos de la tonada y la Baguala no usan el semitono. En cambio la vidala se estructura en la escala diatónica, aunque también se han encontrado algunas pentatonicas.

Ordenándolas según como parasen las voces aquí se incluyen Bagualas  de ¨solistos¨ y  Baguala de ¨solistos¨ y comparsas. Vidalas de dúo y de comparsa en grandes grupos. Tonadas de ¨solistos¨ y tonadas de comparsa y ¨solisto¨. Aveces las comparsas repiten solamente los estribillos, sea Baguala, tonada o vidala. Los estribillos aparecen frecuentemente en todas estas melodías y cortan la copla ( cuarteta octosilábica ) en dos o cuatro partes el andamio rítmico de estas canciones los da la copla.

En cuanto a la duración de Bagualas, tonadas y vidalas, depende de la memoria del coplerío que tenga el cantor. En los cerros y campos pueden durar más de una hora.

Las Bagualas se ejecutan preferentemente durante el carnaval. Aunque suelen escucharse en cualquier tiempo y coacción, entonadas indistintamente por hombres, mujeres o niños. En las reuniones es costumbre formar ruedas preferentemente de pie. Uno del grupo indica el tono, para que todos entonen a corro. Uno, dos o tres ¨cajeros¨ baten con insistencia el acompañamiento.

Enhebran ágiles melodías, salpicadas de ciertos adornos vocales a los que llaman kencos, y que consisten en anticipos, retardos y bordaduras. Típico de estos cantos es el falsete, o entonación por ¨delgadito¨.

Zona de dispersión

En Argentina reciben estos cantos diferentes nombres : Tales como Baguala, Tonada o Coplas en Salta, Joy - Joy en la región de los Valles de Tafí, Vidala, Vidalita, Tono, Tonada, Copla, Arribeña, Abajeña y alguno más, en distintos lugares de la provincia de Tucumán ; Vidalita o Vidala en Catamarca, La Rioja y San Juan, etc. y simplemente Coplas en Jujuy, donde por su tema se distinguen ¨coplas de verano¨, ¨de Invierno¨, ¨de Carnaval¨ y ¨de Pascua¨.En la actualidad estas melodías se practican en ancha faja precordillerana, desde La Rioja hasta los confines con Bolivia, y en Formosa y El Chaco, lo mismo que en parte de Santiago del Estero. Fuera de Argentina, conocen cantos similares los Atacamenios Chilenos y ciertos cerranos Bolivianos. La practica de este cancionero esta reservada a los más humildes grupos de la población rural en parte descendientes de antiguos grupos aborígenes del lugar.

Acompañamiento musical :

Su ejecución,  generalmente vocal, es acompañada con caja o tambor. También suelen darse eventualmente toque instrumentales puros, en aerófonos tales como erque, erquencho, o flautillo

  La Caja

Instrumento membranofono compuesto de un marco cilíndrico, que constituye la estructura rígida, un parche, cocido en los anillos hechos con varillas de caña al marco, sujeto entre si por un cordón o tiento fino que los une en zigzag y termina, como remate en una manigita, el agarrador, con el que sostiene en alto el instrumento  cuando se toca. Sobre el parche posterior, generalmente de cuero más delgado de asienta diametralmente un cordoncillo fíno de cerda o hilo trenzado : es la Chirlera. La percusión se hace por medio de un palillo llamado Huastana de unos 20 a 25 Cm de largo, generalmente cilíndricos, en uno de cuyos extremos se cubre con un trocito de genero o cuero muy delgado bien cocido.

La caja acompaña a numerosos cantos : Baguala y Vidalitas en el noroeste, vidalas en los llanos (sobretodo en Santiago de Estero y es compañera infaltable de la flautilla en la puna Jujeña.  

 

 

 

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