El Calchaquí

Día a día se van perdiendo las costumbres, y las tradiciones van siendo olvidadas, rompiéndose la continuidad que desde hace siglos se venía dando.

Hace un tiempo (veinte años más o menos) se solían practicar, entre los lugareños de los valles Calchaquies, solemnidades para cada actividad que desarrollaban.

Desde el nacimiento, hasta la muerte, todo estaba impregnado de festividades, unas veces marcadas con alegría, otras con grandes tristezas. Las celebraciones eran la manifestación de su mestiza religiosidad (mestiza porque está formada por elementos autóctonos y por el aporte del Cristianismo), mucha de la cual va desapareciendo por la constante invasión de la mal llamada "modernidad" que hace olvidar al hombre sus raíces y la esencia de su personalidad.

En las soledades calchaquies, la vida se hace difícil por la aridez del terreno y las inclemencias del tiempo. Por ello es que el hombre de los valles se encomienda constantemente a sus deidades paganas y los santos cristianos. Su ambiente diario transcurre entre el rancho de piedra y adobe, techado con paja; su quinta generalmente con higueras, membrillos, nogales y parras; su corral con algunas ovejas y eventualmente cabras; y su sembradío siempre con maizales. Ello le permite subvenir a sus necesidades durante todo el año.

El rancho, es una construcción muy pintoresca, aparte de ser muy acorde con la fisonomía de la zona. Los materiales con los que está construido son muy buenos aislantes del frío y del calor. La casa está compuesta de una serie de cuartos independientes que se agrupan en torno a un patio interno. Además está la cocina, en la que se enciende el fogón, y la cual es el centro de las reuniones familiares. Su característica es la oscuridad, debido al hollín y el humo que son elementos infaltables.

La alimentación del calchaquí gira, entre otras cosas, en torno al maíz y al trigo. Utilizan la harina de maíz para hacer pan, capias (alfajor con dulce de leche casero), tortas de turrón, quesadillas, empanadillas, etc.

Con la carne, de cordero o de vaca, suelen hacer charqui (es la carne salada y disecada), lo que luego utilizan para hacer el charquisillo (especie de guiso). No faltan los asados, las empanadas y el huascha locro (sopa a base de choclo y zapallo).

Su quinta les provee de frutas fresca durante parte del verano y del otoño, y de pasas durante todo el invierno y la primavera.

Nunca faltan los briosos caballos criollos, los que adornan con vistosos aperos, y de relucientes riendas con chapas de plata. El caballo es compañero de todo hombre de cerro, el vehículo, y el instrumento de trabajo. Es por ello que se empeñan en cuidarlos tanto.

Su organización económica se encontraba cerrada, era primitiva pero eficiente. Antes podían vivir muy bien sin recurrir al trabajo fuera de sus pueblos, hoy en día prefieren salir a "buscar fortuna" en las grandes ciudades para no quedarse en el tiempo -como ellos afirman- sufriendo peores tormentos que en su antigua forma de vida sin obtener los mismos resultados.

 

 


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