La Chacarera

 

M.P.3.

- La chacarera es una danza vivaz que, como la mayoría de las danzas Folklóricas argentinas , se baila en pareja.  Esta es suelta  - ya que los bailarines no se tocan - e independiente , o sea que  hacen solas sus evoluciones, sin combinarlas con las de otra pareja.
- Pertenece al grupo de danzas picarescas, de ritmo ágil y carácter muy alegre y festivo, gozó de la aceptación del ambiente rural y también de los salones cultos del interior hasta fines del siglo pasado, abarcando todo el país excepto el litoral y la Patagonia. Es una de las pocas vigentes , es decir que aun se baila especialmente en Santiago del Estero - donde se arraigó con gran fuerza - y en Tucumán , Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba ; su difusión abarca por lo tanto, los ámbitos del  noroeste, parte del chaqueño y casi todo el central.
Hay pocos documentos que nos hablan de su historia, mencionan que seria la más antigua y se baila en Tucumán desde 1850.
- Musicalmente consta de cuatro frases en las cuales se cantan las coplas y un interludio que es solamente instrumental, intercalado después de la primera y segunda copla y también sirve de introducción  Este interludio una característica coreográfica, ya que puede durar seis u ocho compases y como corresponde a la figura de vuelta entera, varia de la misma forma la duración de ésta.
- El acompañamiento musical que se utiliza generalmente es de guitarra, violín, acordeón y por supuesto, el bombo, que se luce con sus típicos repiques. En la coreografía se introduce una figura especial que es el avance y retroceso, que consta de cuatro compases. Al  igual que en casi todas nuestras danzas, consta de dos partes . la segunda se baila idéntica a la primera, pero invirtiendo como es característico, la posición inicial

 
Coreografía :


Posición inicial : En los extremos de la mediana del cuadro imaginario
Introducción : Seis u ocho compases (hasta la voz preventiva)
Voz preventiva : Adentro
1º Figura : Avance y retroceso   4 compases
2º Figura : Giro    4  Compases
3º Figura : Vuelta entera    6 u 8 compases
4º Figura : Zapateo y zarandeo   8 compases
5º Figura : Vuelta entera    6u 8 compases
6º Figura : Zapateo y Zarandeo   8 compases
Voz preventiva : Aura
7º Figura : Media vuelta   4 compases

8º Figura : Giro y coronación   4 compases

Coreografía

Ubicación histórico-geográfico:

 

Esta danza pertenece al grupo de danzas picarescas señalado por Carlos Vega, que deriva de la generación de danzas pantomímicas de asunto amatorio, como la gallarda, el canario y la zarabanda, que se bailaron en los salones europeos entre 1500 y 1600, y se difundieron en América desde el Perú.

De ritmo ágil y carácter muy alegre y festivo, gozó de la aceptación del ambiente rural y también de los salones cultos del interior hasta fines del siglo XIX, abarcando casi todo el país, excepto el Litoral y la Patagonia. Es una de las pocas vigentes, es decir que aún se baila en la campaña especialmente en Santiago del Estero, donde se arraigó con gran fuerza.

Traspuso las fronteras y llegó a Bolivia, seguramente desde Salta o Jujuy, según nos informa La Ñusta que la ubica en Oruro y Tarija.

De la poca documentación que hablan de su historia se pude mencionar lo siguiente: El viajero francés Paillard, en  la crónica de un Viaje al sur de la Provincia de Buenos Aires, en 1885, vio bailar la Chacarera en una pulpería en la que es hoy localidad de Tapalqué.

Joaquín V. González en su obra Mis montañas describe la fiesta de la cosecha y la trilla llevadas a cabo al finalizar el año. Terminaban estas celebraciones con bailes, citando a la Chacarera como uno de los más practicados.

Según Florencio Sal, dato más antiguo que se conoce, se bailó hace más de 100 años en los salones del Tucumán. Escribe en abril de 1913, un artículo en Tucumán a mediados del siglo XIX donde dice que hacia 1850 se bailaba entre otras danzas la Chacarera.

En el norte argentino a fines del siglo XIX Roberto J. Payró la menciona en Catamarca junto con otras danzas picarescas e iniciantes.

Isabel Aretz a través de sus minuciosos estudios en Tucumán obtiene noticias de este baile hasta cerca de 1870.

Don Roberto M. Lángara la cita en dos oportunidades en su poema “El baile” y en su libro Los Gauchos que editó en Buenos Aires en 1878 y que se refiere a cuentos y costumbres de los gauchos de la pampa.

A J. Althaparro en su libro De mis pagos y de mis tiempos, evocando su juventud allá por 1880, pasada al sud del Salado, en el capítulo que dedica a “bailes de campo”, dice: “... de estos bailes fue el Gato, el preferido; lo seguían el Triunfo y la Chacarera”.

Lo anota Ventura Lynch en sus trabajos sobre los bailes del gaucho en 1883: “ Hay también el Caramba y la Chacarera” y agrega: “y se baila mucho en Dolores”.

Don Luis Bonfiglio en 1889 publica una Chacarera en su serie de Recuerdos patrios. Trabajo original de imitación.

En 1905 la cita el  Doctor Ricardo Rojas en Santiago del Estero.

En 1909 un diario de Tucumán en una crónica de bailes de carnaval, dice: “las parejas beodas que trastabillaban Gatos y Chacareras” sin la gracia y el donaire propio de estos bailes populares.

En 1912 el diario El Orden de esta misma provincia relatando la fiesta de una estancia en Yerba Buena, dice: “el festival terminó con el típico baile de la Chacarera”.

Dice La Ñusta que es posible encontrarla “en Catamarca, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, sur de Jujuy, La Rioja, Cuyo y parte de Córdoba”.

Las coplas que se cantan conservan las formas españolas, son cuartetas octosilábicas con rima en los versos pares. Se cantan cuatro y por lo menos en una de ellas se menciona el nombre de la danza, de donde se supone que ésta tuvo su origen; otros dicen que esta danza se baila en homenaje a las hijas de los chacareros de donde derivaría su nombre. Isabel Aretz también la recogió con el nombre de Chacra o Molino en el oeste de Córdoba.

En cuanto a las versiones musicales antiguas de la Chacarera podemos mencionar, entre otras, las de Andrés A. Chazarreta (1911-1916-1920 y 1923), las de V. Forte tomada a D. V. Lombardi y a Beltrame (noviembre de 1924), las de la Señora Ana S. De Cabrera (1925) y las de Juan A. Pérez (1929).

 

Clasificación: Danza de pareja suelta e independiente.

Carácter: Danza vivaz que pertenece al grupo de las picarescas, pantomímica y amatoria, de ritmo ágil y carácter muy alegre.

Origen del nombre: Unos dicen que proviene de las coplas que suele acompañarla y otos que se bailaba en homenaje a las hijas de los chacareros y que de allí derivaría el nombre.

Ubicación inicial: Enfrentados, en uno de los extremos de la mediana del cuadrado imaginario de danza, el caballero ofreciendo flanco izquierdo al espectador.

            Composición musical: Introducción de 6 u 8 compases. En el primer caso es una frase musical de 2 compases que se ejecuta tres veces y además y además se repite en las Vueltas enteras. El resto de las figuras se realizan con frases de 4 compases que completan períodos de 8 compases. En el segundo caso es una frase musical de 4 compases que se ejecuta dos veces y también se repite en las vueltas enteras. El resto de las figuras se realizan con la misma frase y otra/s de igual medida musical completando períodos de 8 compases.

Acompañamiento musical: Guitarra, arpa, violín y bombo.

Copla: No posee melodía ni coplas determinadas.

Elementos comunes: Paso básico. Posición de brazos y manos: para castañetas, para zarandeo, para zapateo (al costado del cuerpo), para coronación.

Elementos propios: No posee.

Elemento accesorio común: No posee.

Elemento accesorio propio: No posee.

Figuras comunes: Avance y retroceso (perfilado). Avance y retroceso (de frente). Giro. Vuelta entera. Zapateo y zarandeo. Media vuelta. Giro y coronación.

Figuras propias: No posee.

Figura/s comunes con particularidad: No posee.

           Detalle expresivo: No posee.

 

 

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